NATACIÓN PARA BEBÉS--------------------------------------------------------------------------------
¿Qué es la natación?
La natación es la capacidad de desplazarse en el agua a una distancia determinada, con economía de esfuerzo.
De acuerdo a esta definición hay dos elementos fundamentales para dicho logro:
a- la relajación
b- el dominio de la respiración
Todo el aprendizaje debe apuntar al afianzamiento de estas cualidades, y todos los movimientos que propongamos deben tener sentido, contenido y significación en relajación con las mismas.
Siguiendo la misma línea de razonamiento, convendremos, que tendrá mayor dominio del medio aquel niño que para cubrir una distancia determinada, lo haga con naturalidad y sin cansarce, no importando en esta etapa el tiempo que tarda en hacerlo. La importancia en esta etapa radica en la manera en que se recorre una distancia que la distancia misma. Esta (la distancia) es una consecuencia y no una causa. Una vez que conseguimos que los niños se desplacen en forma natural, iremos incrementando la distancia en forma paulatina. Esta propuesta de no exigencia, es la que llevará el proceso por carriles normales.
Otro elemento fundamental a tener en cuenta es el entrenamiento de nuestra propia percepción. Él poder conectarnos con el alumno, el ser capaz de ponernos en su lugar, nos ayudará a descubrir el QUE, COMO Y CUANDO proponer. Debemos tener nuestros sentidos alerta para poder percibir las posibilidades reales del alumno.
De este modo, haremos que el alumno se sienta más seguro, y confíe plenamente en nosotros. Y aquí surge, el elemento básico donde se apoya todo el proceso de aprendizaje, y es el vinculo afectivo. Este vínculo es un aliado que nos brindará enorme ayuda, pero también una gran responsabilidad ya que la confianza que el niño deposita en nosotros nos obliga a no equivocarnos. Esta relación nos ayudará además a poder percibir más naturalmente el camino a seguir, todo este planteo nos lleva a que en el aprendizaje de natación como en todo aprendizaje la propuesta debe ser lo más personalizada posible, como así también el grado de dificultad de la misma.
El agua su significación-. De la bañera a la piscina
Desde los primeros días, y a partir que el bebé pierde su cordón
umbilical (alrededor de la primera semana), está en condiciones de recibir
sus primeros baños.
Si existe la posibilidad, es conveniente que la mamá ingrese a la bañera con su bebé. Sabemos que en la primera infancia, el cuerpo del bebé no es algo distinto del cuerpo de su madre y del mundo que lo circunda. En esta etapa el niño no sabe utilizar simbolismos, simplemente reacciona de manera espontánea a diferentes estímulos, tanto externos como internos que solo la madre es capaz de interpretar dándoles un sentido.
El bebé depende enteramente de la madre y ella cumple tres funciones, básicamente:
a- Protege al niño de los estímulos externos que lo perturban (imponiendo, por ejemplo, reglas de silencio en el entorno)
b- Apacigua la tensión nacida de los estímulos internos provocados por las necesidades (satisfaciendo a éstas, por ejemplo, la alimentación)
c- Proporciona los estímulos necesarios para su desarrollo perceptivo y afectivo (contacto dérmico, calor, caricias, miradas, palabras dulces)
Esta identificación íntima que une al niño con su madre le permite percibir muy sutilmente sus necesidades y sus reacciones. Por su parte, el niño percibe, no solo en el tono de la voz y en sus gestos, sino también en su humor las disposiciones afectivas de su madre para con él.
Tales son las características generales de esa diada(según el término de Spitz). Y esto es, muy sintético, lo que Jean de Ajuriaguerra llama dialogo tonicoque une al niño con su madre.
Volviendo ahora a nuestro tema específico, y teniendo en cuenta lo recién expuesto, la posibilidad que la madre pueda ingresar con el niño a la bañera es muy positiva.
El agua: su significado.
El agua res necesaria para la vida. El agua es el medio en que se gesta el ser humano (el 98% del líquido amniótico es agua). Es parte de la constitución física del hombre. Tiene la capacidad de ser muy agradable o desagradable de acuerdo a la temperatura que se encuentre al momento de entrar en contacto con ella. Es un elemento de capacidad lúdica ilimitada.
Las primeras propuestas acuaticas.
Si la mamá tiene la posibilidad de entrar en la bañera tiene que derrochar contacto físico.
Colocar al bebé de cúbito dorsal sobre sus piernas (contacto compartido de agua y piernas).
Procurará que los oídos se encuentren sumergidos. Luego mamá irá disminuyendo el apoyo, hasta sostener al bebé apoyando sus palmas en la nuca y la zona occipital. Otra propuesta puede ser: volviendo al contacto inicial, la mamá sentada en la bañera, apoyará al bebé decúbito ventral sobre su pecho y abdómen. Luego mamá mojará con gotas la cara del bebé, y poco a poco y levemente irá incrementando la cantidad de agua. En esta primera etapa el protagonista será el contacto físico mamá-bebé, y el agua (33 ó 34 grados) es un medio ideal para afianzar este vínculo.
La primera sesion en la piscina.
De acuerdo a lo expuesto, es redundante afirmar que la mamá cumple un rol fundamental en el desarrollo de este proceso de aprendizaje. Ella es el objeto de deseo del bebé y única conexión con el mundo. Por ello y por mucho tiempo todas las propuestas se realizarán en función de esta relación, de esa diada. En este primer contacto, debemos tener en cuenta infinidad de detalles:
a- La temperatura del agua no debe ser inferior a 33 grados.
b- Debemos tratar de crear un clima lo más silencioso y calmo posible.
c- Respetaremos incondicionalmente a esa diada en la que nosotros tenemos poco chance inicial de intervención.
d- Dialogaremos con la mamá, tratando de ganar su confianza y tranquilidad. Le consultaremos acerca de las características de su bebé. Cabe recordar que para que el bebé pueda recibir adecuadamente su clase, debe tener todas sus necesidades básicas cubiertas. Estará bien dormido, bien alimentado y como ya comentamos con el agua, a la temperatura adecuada.
e- Le preguntaremos a la mamá cual es su relación con el aguapara saber encarar nuestras propuestas.
f- Cuestionaremos a la mamá acerca de las motivaciones que la llevaron a traer a su bebé.
Beneficios de la natacion para bebes.
Los beneficios de la natación para bebés son innumerables ytrascienden la natación. Desde el punto de vista social, es la primera propuesta sistemática que recibe, donde interviene un maestro y hay padres que comparten la misma, aunque sea el lugar físico. El beneficio desde el ángulo psicomotriz, es que el agua da posibilidades de movimiento que no proporciona el ámbito terrestre. Esto hace que el bebé experimente un sin número de experiencias que enriquecerán sensiblemente su acervo motor.
Desde el punto de vista fisiologico favorece el acrecentamiento del aparato cardio respiratorio y colabora en el desarrollo del aparato osteo muscular. Por último desde el aspecto psicológico, el niño aprende a conocer el agua, un medio que le es el habitual. El dominio paulatino de este nuevo ámbito le va dando seguridad e independencia, pero una independencia responsable que le va ayudando a adquirir una cabal noción de sus posibilidades y limitaciones.
Por último hay un beneficio, que sin dudas es el más importante, y es la alegría y el placer que proporciona esta actividad cuando es adeudamente abordada.
Tomas para la enseñanza. Tecnicas.
Cuando la apertura de la diada nos permite comenzar a intervenir comenzaremos a utilizar las primeras tomas.
En primer lugar, podemos decir que nuestras manos van a cumplir un rol fundamental, como emisoras y receptoras de información. A través de ellas, nosotros también podemos dialogar con el bebé. Através de nuestras manos podemos percibir la tensión y la relajación del bebé osea, su estado de placer o displacer. De ese modo podremos evaluar si la propuesta que pretendemos hacer, es o no la adecuada. Como ente emisor, nuestras manos podrán transmitir seguridad o inseguridad, calma o nerviosismo, afecto o indiferencia.
En esta etapa el maestro, seleccionará cuidadosamente las propuestas, y todas ellas se realizarán desde el profesor a la mamá. Tomará al bebé de sus axilas, ubicándolo de frente a su mamá y de espaldas a su posición. Allí lo balanceará en posición decubito ventral percibiendo de ese modo la disposición del bebé. Aquí nos detendremos para hacer un comentario que merece la pena. No olvidemos que el niño sufre sueño, hambre, mal humor, broncas, etc. Vive experimentando sentimientos positivos y negativos que influirán decisivamente en el proceso. El bebé, como cada uno de nosotros tiene su tiempo, y este debe ser incondicionalmente respetado. Esta afirmación, es tan simple como fundamental en ella radicará el éxito del proceso.
¿Qué ocurre cuando este tiempo no es respetado?
No hay nada más tentador que estimular al niño. El bebé ávido de conocer el mundo, es tierra fértil para sembrar estímulos, pero cuidado cuando la exigencia es desmedida el niño no logra interiorizar la propuesta, y la rechaza por displacentera. Otra probabilidad es que el niño, gustoso de agradar a los que lo rodean (narcicismo), responde a la propuesta en ese momento, pero es improbable que esa ejercitación sea incorporada a su acervo motor como logro definitivo, o al menos como logro placentero.
Pero hay dos objetivos que con una correcta estimulación, serán rápidamente asimilados:
1- Los bebés reafirman rapidamente el reflejo de apnea.
En poco tiempo (esto depende de muchos factores), el niño dejará de sorprenderse ante la inmersión.
2- Los pequeños, pronto experimentan que ocurre con su cuerpo sueltoen el agua. Esto hace que tome una correcta dimensión de sus posibilidades y limitaciones en el agua. Este conocimiento hace que el niño entrenado, salvo en raras excepciones sea cuidadoso, y pida ayuda cuando la situación así lo requiera.
Retomemos ahora, algunos aspectos técnicos del aprendizaje.
Habíamos dicho que el profesor ubicará al bebé de espaldas a su posición y de frente a su mamá (objeto de deseo). Puede utilizar voces preventivas como: uno, dos, tres o listo ya. Inicialmente, y en forma general, notaremos un tono exagerado de la musculatura cervical y dorsal. Poco a poco, ese tono irá tomando su actitud normal; el bebé ya está preparado para la inmersión.
La inmersion propiamente dicha
La inmersión de la cabeza, es uno de los elementos básicos para
el aprendizaje de la natación. Desarrollaré a quí, algunas
técnicas, que a mi criterio ayudarán a facilitar el sorteo de
este primer problema básico a resolver.
Habíamos dicho que cuando disminuye el tono de la musculatura extensora del tronco, el bebé está en condiciones de experimentar la primera inmersión.
Antes de sumergir al bebé por primera vez:
a- Observaremos la actitud de la mamá, y trataremos de explicarle el paso que vamos a realizar.
b- Soplaremos el rostro del bebé. Esta acción provocará el bloqueo inmediato de la respiración, y simultaneamente realizaremos la inmersión.
c- Trataremos de sumergirlo, en posición cabeza abajo, tratando de evitar de ese modo el ingreso de agua en las fosas nasales, hecho que como sabemos es sumamente desagradable, más aún teniendo en cuenta, que el bebé ante la sorpresa de esta primera inmersión, volverá a extender su cuello y tronco.
d- En esta primera inmersión, no soltaremos al bebé y lo entregaremos a mamá. De ese modo brindaremos seguridad con nuestras manos durante esa nueva experiencia. La actitud del bebé nos indicará en el futuro cuando soltarlohacia mamá.
e- En el momento de la emersión, sacaremos al bebé en sentido absolutamente vertical y no en sentido oblicuo ascendente, evitando de ese modo la desagradable situación antes descripta.
Ahora bien. Las reacciones del bebé luego de esta primera inmersión pueden ser varias.
Describiré algunas de las más comunes:
1- El bebé sale del agua con actitud de lógica sorpresa, pero rápidamente recupera su tono emocional y por lo tanto su tono muscular normal.
2- Emerge llorando, pero ante el encuentro con mamá y su contención se recupera rápidamente.
3- Emerge tosiendo, pero su actitud es positiva y se recupera rápidamente.
4- El bebé emerge con una actitud como sé espasmo respiratorio, que concluye con tos y llanto más o menos prolongado que calmará las caricias de mamá.
Vamos a detenernos unos instantes en este punto fundamental. A pesar de que el agua es un medio conocido para el bebé porque su gestación se realizó en ella, recordemos que la respiración intrauterina no es aérea. Por lo tanto toda inmersión prolongada, o realizada sin tener en cuenta las condiciones que mencioné, puede someter al niño a angustias innecesarias. Varios autores, y lo podemos comprobar a través de nuestra propia experiencia, relacionan la función respiratoria con el psiquismo. Todo compromiso respiratorio excesivo provoca angustia de muerte.
Pero esta situación puede evitarse siendo cautos. Las primeras inmersiones, serán cortas, no más de dos o tres segundos. Luego la paulatina actitud positiva y la creciente adaptación del niño nos permitirá aumentar el tiempo de inmersión.
Las reacciones antes expuestas, si bien no son las únicas son las fundamentales, y serán las que nos marquen el ritmo del proceso y el camino a seguir. Como vemos, el que indica los tiempos de aprendizaje es el bebé y no nosotros. Nuestra única función es la de saber aprovechar el momento, y así estimular adecuadamente.
Esta primera inmersión va a determinar quizás, una nueva actitud para con nosotros, que marcará como y cuando realizar las próximas inmersiones. Las actitudes más comunes pueden ser:
1- Al acercarnos a él, el bebé que nos está observando desde los brazos de mamá, gira y se aferra a ella evitando nuestra presencia.
2- Al intentar ir hacia él, comienza a llorar.
3- Nos acepta sin angustiarse siempre y cuando mantengamos la distancia que el bebé considera prudencial. Cuando dicha distancia es invadida, de inmediato busca refugio en mamá.
4- Tiene una actitud de resistencia relativa. Esto es, se resiste pero al acercarnos acepta venir con nosotros de buen grado.
5- Acepta con gusto venir con nosotros.
Estas reacciones básicas determinarán las futuras estrategias.
En aquellos casos en que el bebé resiste nuestra presencia daremos a la diada el tiempo que nos está solicitando. Dejaremos a mamá y bebé que jueguen, intercambien y continúe el proceso de ambientación al medio acuático y al entorno, sin perder de vista sus actitudes. Poco a poco iremos acercándonos con propuestas de no inmersión. Iremos notando que el bebé sé tensiona menos al acercarnos y al final aceptará nuestras nuevas propuestas de inmersión, porque el tiempo que le dimos indica que lo respetamos y que nos interesa él independientemente de sus logros y de las respuestas que tenga ante nuestras requisitorias.
Una vez que el bebé acepta la propuesta subacuática con un tono muscular normal, está preparado para la inmersión liberada (habíamos dicho que inicialmente sumergiríamos al bebé entregándolo a mamá, inmersión asistida).
Superada esta etapa crítica de al inmersión, comienza un proceso riquísimo en adquisiciones motrices.
Etapas de proceso de aprendizaje.
Este proceso de aprendizaje se irá dando en función de la paulatina pero creciente autonomía derivada de la maduración socio-afectiva del niño.
Marcaré ahora algunos pasos salentes, que a mi criterio nos indicarán el grado del dominio y autonomía del niño en las distintas etapas que serán el escalón para pasar a otras etapas de dominio más complejas.
1- Bebé no caminador: entrada al natatorio en brazos de mamá. Ella proporcionará mucha contención a través del contacto físico. En la medida que el bebé va aflojando su tono muscular, podrá balancearlo en distintos decubitos o en el decubito preferencial.
Bebé caminador: entrará al agua en brazos o de la mano de la mamá, que buscará los rincones tratando de
permitir de ese modo que su bebé no se encuentra abruptamente con la inmensidad de la pileta y pueda ir
observando a distancia prudencial las caracteristicas de este nuevo entorno. Este tiempo permitirá al niño ir
soltándose paulatinamente desde los bordes hacia el centro, a medida que vaya adquiriendo confianza y seguridad.
Esta primera etapa se caracteriza por un aislamiento mamá-bebé (vínculo simbiótico) que funciona algo separadamente del profesor y los pares.
2- A partir de la apertura de la diada, comienza a intervenir el profesor con mayor fuerza, que empieza a ser una figura conocida por el niño. Paulatinamente comenzará a incluir a otros niño y sus padres.
3- Comenzarán luego las primeras inmersiones asistidas con una frecuencia que el bebé determinará con su actitud. Paralelo a ello realizaremos también ejercitaciones de flotación asistidas en los distintos decubitos. En el caso de los caminadores previo a la inmersión ejercitaremos desplazamientos en distintas direcciones de lo simple a lo comlplejo (desde el borde hacia el centro). Un segundo núcleo dentro de esta etapa será la inmersión liberada (soltaremos al bebé). Los pasajes se realizarán, por ahora, del profesor a la mamá.
4- Otra fase importante del proceso son las zambullidas. Desde la posición de sentados en el caso de los más pequeños y desde la posición de pie para los caminadores.
La entrada al agua puede ser de pie o de cabeza y es muy útil proponer desde distintas alturas, de diferentes posiciones y de variadas formas. Son de gran validez para el niño ya que a través de ella logra explorar corporalmente el espacio, ajustando de ese modo las relaciones espacio-temporales. Percibe luego de la caída el empuje del agua (de abajo hacia arriba); su práctica le va dando confianza y seguridad en su relación con el medio; mejor el dominio de su cuerpo y su equilibrio dinámico através de la creación de diferentes maneras de zambullida con y sin elementos (tirarse como). El dominio de los distintos tipos de zambullida es imprescindible para una adecuada ambientación.
5- Cuando el niño es caminador domina la flotación liberada lo soltaremos en torno a su madre, y en el trayecto con la palma de la mano haremos descender su cadera. De ese modo, el niño percibirá el piso de la pileta, y acomodará sus miembros inferiores de tal modo que logrará incorporarse sin dificultad.
Esta adquisición es fundamental para la seguridad del niño.
Infinidad de accidentes se producen por la excesiva tranquilidad que genera el hecho de que el niño está chapoteando en sólo 20 cm. de agua, pero nadie se percata que el niño no sabe incorporarse, quedando flotando en decubito ventral.
Lucha por la verticalidad (un año para a prender a pararse-contradicción/conflicto-).
La precaria estructura espacio-temporal del bebé sumado al desorden que le produce esta nueva adaptación espacial en el agua, hace que pierda absolutamente la noción de su posición.
Esta ejercitación lo ayudará a incorporarse y pronto conseguirá pararse sin ayuda.
6- Luego de un tiempo el bebé aceptará los pasajes de mamá al profesor, este paso es muy importante, porque el niño acepta ir hacia alguien conocido para él pero que no es de su núcleo familiar (apertura socio-afectiva).
7- En un paso posterior el bebé aceptará el pasaje de mamá o el profesor al borde. Este logro es trascendente. El niño no tiene alguien que lo reciba y lo sostenga, sino que el debe resolver el problema tomándose del borde por sus propios medios. Es muy común observar cuando proponemos esta ejercitación y el niño no está aún maduro para realizarla, que en el momento de llegar el borde el bebé se rechaza con sus manos buscando el regreso hacia su mamá o el profesor.
8- Simultáneamente el bebé disfrutará de dirijirse desde el borde a la mamá o el profesor (reversibilidad). En este caso el niño decide la acción, eligiendo el momento que considere oportuno.
9- Desde el comprobar el dominio de todas estas destrezas por parte del niño, propondremos una ejercitación de mayor exigencia que ayudará al bebé en aquellos casos en que se produce una caída a la pileta. Previo aviso y en forma suave arrojará al niño al agua de espaldas al borde. Una vez en el agua deberá girar y regresar al mismo por sus propios medios.
10- Finalmente, trataremos de enseñar al bebé la respiración autónoma. Para ello comenzaremos con ejercitaciones de respiración asistida; cuando el niño se ha desplazado un tramo considerable lo tomaremos de sus axilas sacándolo del agua, una vez que el bebé exhaló lo soltaremos iniciando nuevamente la ejercitación. Conviene destacar que tanto la propuesta del punto anterior como esta son de un exigente compromiso respiratorio. Si abusamos de las mismas podemos provocar regresiones innecesarias en el proceso. Debemos utilizarlas con sumo cuidado, poniendo mucha atención a las reacciones del alumno.
El juego y los juguetes en este proceso.
El juego es la vida del niño. Através del juego, el pequeño expresa sus deseos, sus fantasías, sus frustraciones, sus conflictos, etc.
Suele haber momentos en el proceso en que el niño toma el rol del profesor intentando enseñarle a los muñecos (identificación) a nadar, zambullirse, etc. En esta circunstancia está expresando el deseo de poder hacer lo mismo que ellos (trasferencia). Ese es un momento ideal que debemos aprovechar para canalizar esas aspiraciones, proponiendo actividades acordes y brindando ayuda para que se inicie en esas conquistas. El juguete sirve además como amortiguador cuando hacemos una propuesta que sabemos que el pequeño es capaz de realizar pero que él recibe como desafío difícil y arriesgado. El juguete, entonces pasará a ser acompañante del bebé. Se aferrará a él o ellos cada vez que deba enfrentar una situación conflictiva.
Algunos niños se aferran a más de un juguete, como si buscaran repartir con ellos sus dudas, sus angustias, sus inseguridades, etc. Cuando llega a la meta propuesta abandona su bastóny el agua pasa a ser su juguete predilecto. Algunos niños suelen volver a apoyarse en el juguete, cuando deben sortear algún obstáculo. La frecuencia y duración de esta actitud parece estar en estrecha relación con la fuerza del yodel pequeño.
Los juegos de vaciado y llenado, y de traspasamiento, suelen ser previos al control de esfínteres.
El juguete puede ayudar también a elaborar los celos del hermanito. El niño podrá actuar con los juguetes lo que le es vedado en la realidad.
El juguete sirve además al maestro para hacer reprimendas o explicaciones (transferencia) que el niño se niega a escuchar. Luego la actitud del pequeño nos dirá si el mensaje através del juguete ha llegado.
En la primera etapa el juego exploratorio será el protagonista. El niño gustará de explorar el espacio y los objetos de forma táctil-bucal primero y táctil-manual después.
A partir de la prensión (5 ó 6 meses) comienza una etapa de evolución en el área de la coordinación.
El agua facilita enormemente el juego exploratorio, por la ilimitada posibilidad de movimientos que brinda, y por su gran capacidad lúdica.
Más tarde en la etapa del espejo (18 meses aprox.) los juegos serán los de imitación. El bebé gustará de observar movimientos para luego reproducirlos. En los períodos de latencia, bastante común en el proceso, el recurso de observación es muy útil, ya que a pesar de estar inhibido motrizmente el niño, registra mentalmente cada movimiento del profesor o de los demás niños, aunque en apariencia en muchos casos parece no estar prestando atención. Por ello es muy frecuente observar como al romper esa inercia momentánea el pequeño nos muestra abruptamente, infinidad de destrezas que parecen producto de un aprendizaje relámpago cuando en realidad son el resultado de esas largas observaciones.
Más tarde, al comenzar a abandonar el egocentrismo (3 años aprox.), lentamente incorpora a otros niños a sus juegos. Es el momento de implementar mayor cantidad de actividades conjuntas. Podemos realizar actividades en rondas, donde podrán observarse y festejarse mutuamente en sana competencia.
Através del juego y los juguetes el niño descarga su líbido, por lo tanto nunca sabremos la verdadera significación que para él tiene tal o cual juguete. Esto nos indica el cuidadoso trato que debemos dar a los juguetes. El juego ayuda al pequeño a descargar tensiones íntimas atemperando de ese modo su conducta en la vida real.
En síntesis, el juego en la primera infancia es un elemento comunicacional muy importante, y será de gran ayuda para nosotros si logramos interpretarlo adecuadamente.
Laura Vanina Stefanini
T.E.: 4799-8260